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Crítica Literia Nº2: Los renglones torcidos de Dios

16/10/14

Ficha técnica
Título: “Los renglones torcidos de Dios”
Autor: Torcuato Luca de Tena
Idioma: castellano
Editorial: Planeta
448 páginas


Sinopsis
 Alice Gould es ingresada en un sanatorio mental. En su delirio, cree ser una investigadora privada a cargo de un equipo de detectives dedicados a esclarecer complicados casos. Según una carta de su médico particular, la realidad es otra: su paranoica obsesión es atentar contra la vida de su marido. La extrema inteligencia de esta mujer y su actitud aparentemente normal confundirán a los médicos hasta el punto de no saber a ciencia cierta si Alice ha sido ingresada injustamente o en realidad padece un grave y peligroso trastorno psicológico.


Crítica
 En mi opinión esta obra tiene mucho gancho por dos motivos principales:

1)      Está basada en hechos reales, en el sentido de que el autor pasó cierto tiempo internado en un centro psiquiátrico fingiendo un trastorno con el fin de documentarse para escribir la novela.
2)      Nos muestra personajes trastornados y el porqué de sus trastornos, cosa que normalmente responde a dos predilecciones muy humanas: la de comprobar que hay personas en peor situación que la nuestra, y la de cotillear sobre el pasado de los demás.

Al margen de que responde al morbo y a la curiosidad presentes en el más común de los animales humanos, la prosa es impecable, el estilo narrativo como una balsa sobre un mar en calma que te va arrastrando a alguna parte con amabilidad; no obstante, el tiempo verbal utilizado junto con el vocabulario y la personalidad y apariencia de Alice Gould (y compañía) puede dar lugar a un “empalago” de pedantería. 

Tened en cuenta que desde el primer momento a mí, particularmente, me cayó mal Alice Gould; me parecía evidente que era una tarada elitista que sería capaz de cualquier cosa salvo de reconocer su propia ineptitud y miseria. Su moralidad puntillosa, su compasión para con los otros siempre que entre dentro de lo que ella considere ético y tolerable (y esa consideración le viene de un espíritu religioso, en mi opinión, bien marcado) me resultan insoportables, al margen de eso, me pareció previsible gran parte de lo acontecido en la novela, quizá porque la intención del autor en esta novela no es la imprevisibilidad, sino, como decía la persona que me lo recomendó: que te quedes pensando si Alice Gould está loca o no. 

La novela me ha gustado por los casos de los que habla y el desarrollo y explicación de términos psicológicos y psiquiátricos, si bien no estoy de acuerdo en la descripción que se realiza de los sociópatas y me parece evidente el tinte ideológico de la novela.
Uno de los detalles, a mi modo de ver, originales de este libro, es que no nos muestra al personal como unos sádicos, con métodos radicales y horribles que parecen disfrutar al aplicar (como suele ser normal cuando leemos sobre estancias en un hospital psiquiátrico, o cuando leemos sobre cárceles), el ambiente es muy humano, cálido, y no parece endulzado adrede, sino un reflejo de un equipo de personas con sensibilidad e implicación real en su oficio. En ese sentido creo que el autor cumplió con sus propias palabras:

“Los renglones torcidos de Dios son, en verdad, muy torcidos. Unos hombres y unas mujeres ejemplares, tenaces y hasta heroicos, pretenden enderezarlos. A veces lo consiguen. La profunda admiración que me produjo su labor durante mi estadía voluntaria en un hospital psiquiátrico acreció la gratitud y el respeto que siempre experimenté por la clase médica. De aquí que dedique estas páginas a los médicos, a los enfermeros y enfermeras, a los vigilantes, cuidadores y demás profesionales que emplean sus vidas en el noble y esforzado servicio de los más desventurados errores de la Naturaleza.”

Algo que no logro comprender es porque embauca y seduce a gran parte del personal del manicomio, y tampoco me cuadra su inteligencia científica con su fe y su supuesta ingenuidad e inocencia. Me parece una persona carente de encanto o, en todo caso, con el encanto de cualquier persona venida a más que necesita para ser quién es de un disfraz de “señorita/o” de estatus superior. 

En cualquiera de los casos leer este libro me ha supuesto la entrada a un centro psiquiátrico del año en que lo relata el autor, interesante en ese sentido porque la inmersión en la lectura es absoluta, porque puedes creerte a cada uno de ellos mientras lo lees (aunque luego reflexiones y no termines de dar credibilidad a su protagonista), puedes odiar a Alice Gould o puede gustarte y atraerte y desear que la liberen, puedes creer que es una detective o tener claro que es una farsante, puedes posicionarte al respecto de ella, y de la situación, y supongo que eso es lo que realmente pretendía el autor: hacer una historia creíble donde el lector, cual especialista, diagnosticara a Alice Gould y comprobara, al final de la novela, su nivel de error o acierto, y quizá, incluso ir más allá y pensar dónde está el límite de la normalidad y si la locura no es una consecuencia de una circunstancia funesta, sencillamente.

Recomiendo su lectura para quien quiera entrar en un “manicomio” sin pisarlo, y juzgar a una enferma sin consecuencias. 


Puntuación
  ¡5/5 TACITAS!



                            

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4 comentarios:

  1. Leí este libro hace muchos años y recuerdo que me gustó porque consiguió trasladarme al interior del psiquiátrico. Me pareció muy bueno. ¡Buf! No sé si ahora lograría llegar al final en un ambiente así.
    Un beso.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por comentar, ¿qué quieres decir con "No sé si ahora lograría llegar al final en un ambiente así."? Besotes =)

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    2. Pues que con los años me he vuelto mucho más sensible y, al menos yo, recuerdo esa lectura como un poco agobiante por el entorno en el que se desarrolla la historia. Puede que tenga un recuerdo distorsionado, no sé. Lo que sí sé es que en aquel momento me gustó el libro.
      Un beso.

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    3. Gracias, ahora lo entiendo; a mí me ocurre al revés con el paso del tiempo (algo de lo más ordinario creo, tu caso es raro, y me inspira ternura :P), aunque cierto es que hay temas concretos que todavía no soy capaz de ver ni en ficción. Yo creo que tu memoria no te engaña jeje, la novela sin ser fuerte es dura, pero lo cierto es que es bastante amable, el problema de esta temática viene cuando se recurre al recurso del morbo, tan comercial. Muchas gracias, besos n_n

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